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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Moldavia 






En busca de corazones 
hambrientos 



Febrero 16 Como Valentina Ilyevich se lo contó a Misión 
^alya es una colportora en Moldavia, 



v: 



un pequeño país al oeste de 
Ucrania. Como la mayoría de los colpor- 
tores, tiene muchas experiencias de 
cómo Dios ha bendecido su trabajo. 

Un esposo convertido 

Una vez, mientras trabajaba en un 
nuevo lugar, Valya conoció a una mujer 
cristiana quien estaba casada con un 
hombre cruel e irritable, que no com- 
partía la fe de su esposa. Ella visitaba la 
familia, hablándoles bien y orando con 
ellos. Después de algunas semanas, vio 
cómo este hombre cruel entregó su vida 
a Dios y pidió estudios bíblicos. 

Cuando Valya volvió a la misma zona 
algunas semanas después, supo que el 
marido de aquella mujer ya había invita- 
do a amigos y vecinos a adorar y estudiar 
la Biblia. Tiempo después fue bautizado 
y fue el primer converso de esa área. 
Hoy día, alrededor de 30 adventistas se 
reúnen para adorar a Cristo en una 
pequeña iglesia. 

Compasión por los enfermos 

Valya tiene mucha compasión por los 
enfermos; especialmente por los que 
sufren de cáncer. Anima a los pacientes 
de cáncer y les regala publicaciones y 



pequeños libros para leer. 

A un joven de 25 años de edad, se le 
había dicho que sólo le quedaban dos 
semanas para vivir. Su esposa, también 
joven, se quedaba con él en el hospital 
cuidándolo y alimentándolo. Valya oró 
con la pareja y prometió pedirles a los 
miembros de la iglesia que oraran por 
ellos. El joven comenzó a comer de 
nuevo y empezó a fortalecerse. Su cáncer 
entró en un estado de remisión por 
varios años, mientras él y su esposa se 
preparaban para ser bautizados. 

¡No toque esos libros! 

Un día caluroso de verano, Valya 
decidió visitar el hospital. Al menos no 
estaría bajo los rayos del sol. Visitó a 
cada paciente, orando por ellos y ani- 
mándolos. Les dejó folletos a los que 
estaban dispuestos a leerlos, pero nadie 
quería comprar sus libros. Normal- 
mente ella vendía muchos libros en los 
hospitales, especialmente los que trata- 
ban de oración y de vida sana. Pero en 
este día no vendió ni uno. 

Mientras se alistaba para salir, vio a 
varios pacientes sentados en una banca 
en el patio. Se acercó y les empezó a dar 
una plática sobre la vida sana. Pero, 
mientras sacaba uno de los libros, una 



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de las pacientes la interrumpió y dijo a 
los demás: 

— No toquen esos libros. No son de 
nuestras creencias. 

Uno por uno los pacientes regresaron 
a sus cuartos, dejando solas a Valya y la 
señora que los había interrumpido tan 
bruscamente. 

Mientras Valya pensaban en qué 
decirle a esa señora, ella le preguntó: 

— ¿Tiene tiempo para hablar conmigo? 

Valya aceptó escuchar a la mujer, que 
se llamaba Calina, mientras le platicaba 
su historia. La señora amaba mucho a su 
esposo, pero él recién la había dejado. 
Ahora tenía que luchar sola para criar a 
sus tres hijos. Además, estaba enferma y 
debía someterse a cirugía. 

— Me van a operar — dijo con 
temor — , y corro el riesgo de morir. 
Pero mi marido ni siquiera me viene a 
visitar. 

Cuando Calina terminó de contarle 
su historia, le preguntó: 

— ¿Usted tiene libros para vender? Yo 
quiero comprar algunos. 

Sorprendida por el comentario, Valya 
le mostró un libro sobre la vida sana y 
otro libro acerca de cómo encontrar a 
Dios por medio de la oración. Calina 
compró más libros ese día de los que 
Valya había pensado poder vender a 
todos los pacientes que había visitado. 

Valya volvió a ver a Calina para orar 
con ella antes de la cirugía. Le pidió a 
Dios que le diera paz. 

Poco tiempo después del día progra- 
mado para la cirugía de Calina, Valya 
regresó a visitarla, pero ya la habían dado 
de alta. Cuando llamó para ver cómo se 
sentía, la señora la invitó a su casa. 



Valya vivía demasiado lejos para visi- 
tarla a menudo, así que le pidió a uno 
de los ancianos de la iglesia, que vivía 
cerca de Calina, que continuara visitán- 
dola. El anciano lo hizo y comenzó a 
darle estudios bíblicos. La mujer invitó 
a sus amigas a la casa para estudiar la 
Biblia con el anciano, y formaron un 
pequeño grupo de estudio. El anciano 
de la iglesia invitó a Calina y a sus ami- 
gas a asistir a unas reuniones evangeliza- 
doras de esa área. Ella y algunas de sus 
amigas asistieron, y Calina se bautizó. 

Sus ofrendas misioneras ayudan a 
enviar colportores, como Valya y otros 
voluntarios, a trabajar en territorios a 
través de toda la División Euroasiática, 
con la misión de buscar a las almas 
hambrientas del amor de Dios. 

Una parte de las ofrendas de este deci- 
motercer sábado ayudará a construir una 
nueva iglesia en Kishinev, la capital de 
Moldavia. Cracias por ayudar. 



Valentina Ilyevich es una colportora en 
Moldavia. 



Datos de interésI 

f*' Moldavia queda al oeste de 
Rusia y colinda con Ucrania y 
Rumania. Su población es de 4.5 
millones. Kishinev, la capital de 
Moldavia, tiene 1 millón de 
habitantes. 

f*' Casi la mitad de la gente que 
vive en Moldavia son cristianos 
ortodoxos. Aproximadamente 
12.000 adventistas viven en 
Moldavia; es decir un adventista 
por cada 383 habitantes. 



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